Disparos de filosofía

Derechos humanos y Covid19

Derechos humanos y Covid19 1140 855 Cathaysa López
¿Quién hubiese imaginado que el año 2020 daría para contar tantas historias?

La pandemia mundial del Covid19 ha devuelto a la humanidad a una situación parecida a la Edad Media europea, en la que las epidemias eran comunes y bastante mortales. No ha sido hasta esta consideración por la OMS (Organización Mundial de la Salud) que se ha convertido en pandemia pero lo interesante de todo esto es dar cuenta de los puntos débiles que tiene la sociedad internacional en cuestiones de salud pública.

A principios de 2020 China creó en 10 días un hospital para el tratamiento del corononavirus, confinó la ciudad de Wuhan (que determinaron como el foco de la epidemia) pero también es cierto que sanitarios dieron parte de la posible enfermedad desde finales de 2019 y, fueron silenciados por agentes del gobierno chino. 

Lógicamente, no se trata de la primera enfermedad que se convierte en pandemia en la historia de la humanidad, pero es importante conocer el contexto y qué podemos lograr mejorar de aquí al futuro en prevención de epidemias.

El Coronavirus, en pocas palabras

Te recomiendo esta miniserie de Netflix, un documental que explica de manera global los orígenes, la situación actual y los retos que supondrá una pandemia como esta. También explica cómo epidemias más letales como el ébola no llegan a convertirse en pandemia. En mi caso, que no soy experta de la rama sanitaria, creo que es fundamental entender todos los factores clave que contribuyen al crecimiento de grandes epidemias en la humanidad como esta desde un punto de vista práctico.

La importancia de esta crisis sanitaria ha supuesto una revolución social que afecta directamente a los derechos humanos de las personas. Aprender de los errores cometidos en el pasado, y priorizar a las personas y su bienestar, ha marcado el punto de inflexión. Cuestionarse un modelo social y económico más sostenible y solidario es fundamental.

Los derechos humanos en cuestión de derechos laborales se han visto afectado por el personal sanitario, de limpieza y de suministros en servicios esenciales, como supermercados. Para quiénes han sido confinadas, se han visto coartados las libertades de circulación, de reunión, asociación y manifestación, e incluso del derecho al trabajo y a las vacaciones pagadas. En el campo de la enseñanza, la educación se ha desplazado desde las escuelas a los hogares, dando cuenta de la brecha digital que existe en nuestro país.

El confinamiento ha sido un esfuerzo para frenar la curva de contagios pero, por otra parte, ha supuesto agravar la situación de colectivos vulnerables como inmigrantes en situación irregular, personas sin hogar, víctimas de maltrato familiar, etc.

Ahora mismo, empieza a cuestionarse la legalidad de acciones como tomar la temperatura de los clientes del súper, por tratar datos personales de categoría especial en la legislación de protección de datos. A medida que se normaliza la situación de distanciamiento social se pone en duda la eficacia de las acciones tomadas hasta ahora pero también la vulneración de derechos desde las instituciones y el sector privado. ¿Es posible que ciertos políticos o altos cargos sean responsables de las deficiencias del sistema de salud pública? ¿Podría considerarse esto como un delito contra la salud pública?

Evidentemente, unos meses atrás, una epidemia no era la mayor preocupación de la ciudadanía. Ni siquiera, la falta o mala gestión de los recursos públicos en sanidad. Hoy, es posible que esta percepción haya cambiado pero la reflexión que me hago es: ¿haremos algo para cambiar esta situación y mejorar la calidad de los servicios públicos? ¿Hemos aprendido alguna cosa de todo esto?

Lo que ha supuesto una desgracia económica y social a nivel global se ha convertido, a su vez, en un resurgir de la vida más allá de la raza humana. Los niveles de contaminación han descendido a índices históricos. Se ha vuelto a ver fauna autóctona regresando a sus zonas de tránsito naturales, como ha ocurrido con delfines y ballenas en Canarias.

Asimismo, durante esta crisis sanitaria ha florecido un sentimiento de solidaridad social que demuestra una vez más que las personas nos debemos unas a otras. La salud de todas y todos es la riqueza más importante y por ello debe ser prioritaria en las políticas públicas y la educación, pues como decía A. Schonpenhauer:

Más citas inspiradoras en mi perfil de Pinterest

¿Cómo te ha afectado a ti en lo que a derechos se refiere? Comenta y comparte en redes sociales.

¡Hasta pronto! 💜✨

Bots y justicia

Bots y justicia 1140 760 Cathaysa López

No hace mucho tiempo veía la robótica como parte de un libro o una película de ciencia ficción. Ahora, en este momento, en el que la era digital transforma el mundo de la forma más caótica y disruptiva no es tan lejano creer que en el futuro nos dominarán las máquinas, la analogía de Matrix.

A mediados de 2019, Estonia comunicó al mundo que empezaría a utilizar algoritmos para descongestionar el sistema judicial, y, meses más tarde, China también empezaba a utilizar la inteligencia artificial para deducir qué casos tenían suficiente relevancia para ser admitidos y continuar el proceso judicial.

En España, la inteligencia artificial en la justicia supone una alternativa probable dado el exceso de casos que se tramitan por la vía judicial y la alta demanda de jueces y fiscales necesario para resolver los litigios. Esta situación experimental en diferentes países hace que profesionales del derecho y expertos en inteligencia artificial comiencen a debatir aquí sobre la posibilidad de implantarse en el sistema judicial español.

Ahora bien, ¿imaginas que tu proceso judicial sea revisado por un algoritmo digital en vez de por una persona? ¿Consideras que sería más justo, más objetivo o crees que cometería los mismos fallos que una persona y sería ineficaz?


Admito que soy un poco friki de las películas futuristas y, supongo que eso, hace que no me sorprenda tanto cuando leo titulares sobre robots como estos:

[su_box title=»El Confidencial (22 de octubre de 2019)» box_color=»#5A4EE0″]Un empleo particular: esta empresa te paga 115.000 euros si ‘cedes’ tu cara a un robot[/su_box]

[su_box title=»La Vanguardia (7 de abril de 2020)» box_color=»#5A4EE0″]Una universidad de Japón celebra su graduación con robots por la pandemia de coronavirus[/su_box]

Por otra parte, los Estados son bastantes cautos en innovación con respecto a la robótica porque esta se desarrolla principalmente en empresas privadas. Multinacionales como Google o Amazon son conocidas por estar a la vanguardia en desarrollo e innovación de objetos autónomos que fomenten la rentabilidad de sus beneficios.

Está claro que el trasfondo del progreso en la robótica es absolutamente ético y quién sabe si en el futuro existirán las normas de robots, como así ya imaginó Isaac Asimov.

Usar algoritmos para crear jueces virtuales que puedan decidir de forma autónoma qué procesos siguen adelante y cuáles no es un paso importante para un sistema judicial de la era digital. Pero también puede convertirse en una arma de doble filo que acentúe la discriminación de género, racial o incluso interseccional ya que existen muchas variables que son tenidas en cuenta por la justicia a la hora de incoar un proceso judicial. Es importante conocer cómo funciona el algoritmo, es decir, qué variables se incluyen; qué errores más comunes pueden darse y cómo afectarían a los casos pendientes.

He vuelto a ver Minority Report y me he llevado una grata sorpresa al encontrar símiles entre la ficción y la realidad que tienen que ver con el desarrollo tecnológico. Lo más desconcertante ha sido ver que ya existen como: los anuncios personalizados, los coches autónomos, simuladores de realidad virtual, las mochilas voladoras al estilo la flyboard de Franky Zapata y otras que aún no he visto como las armas de ondas expansivas y las arañas- espía.

Pues bien, si recuerdas el argumento de Minority report es un mundo ideal sin crímenes en la que la capital de EEUU se convierte en una zona experimental de un nuevo sistema de justicia preventiva.

El sistema de prevención del crimen está basado en un oráculo de tres personas con un don de premonición que consigue conocer los detalles de todos los crímenes que van a cometerse. A partir de ahí, una brigada especial es capaz de preveer el tiempo que necesita para interrumpir el crimen y detener al criminal.

Sin embargo, como todas las utopías, no es perfecta. El sistema de justicia predictiva del Departamento Precrimen falla en un concepto fundamental de la filosofía: ¿soy dueña de mi destino? Quiero decir, si en el momento de cometer un crimen pasional lo pienso mejor y no lo hago, ¿puedo ser castigada por eso?

En el derecho penal español se castiga tanto la consumación del delito como su tentativa. Es necesario probar que se han llevado a cabo las acciones previas necesarias para cometer el crimen en caso de tentativa. 

Pero en esta situación hipotética que plantea la película de Minority report el momento de la detención es siempre previo a la ejecución lo que deja esta cuestión del destino en el aire.

En esta película la figura del juez no es un robot pero es cierto que pasa a ser un funcionario del sistema judicial que se guía por las pruebas aportadas por el departamento Precrimen, por lo que el caso queda fuera del control de la persona imparcial que debe juzgarlo. Todo está ligado a la maquinaria de algoritmos creada en base a la visión obtenida por los tres pre-cognocentes. Y que, lógicamente, no es perfecta. 

Quizás no quede mucho tiempo para crear un sistema de justicia efectivo, al estilo las disputas online de los grandes plataformas como Ebay, Aliexpress o PayPal. Al menos esa es la esperanza del abogado colombiano Nicolás Lozada. Te invito a escuchar su charla TED más abajo.

Y está claro que si se crea un proyecto de transformación digital adecuado para la justicia el oficio de la abogacía y otros profesionales del derecho será más de acompañamiento y revisión de casos, porque el resto podrá predecirse por los algoritmos. Pero lo importante es que la justicia podrá democratizarse de forma que más personas accedan a ella.


En fin, si tú también eres tan friki de la informática, la robótica y la justicia como yo te recomiendo un par de imprescindibles en tu lista de películas pendientes; algunas ya las he citado antes:

– Matrix (1999), si te encanta, que sepas que es una saga.

– Yo, robot (2004)

– El hombre bicentenario (1999)

– Minority Report (2002)


Cuéntame qué te parecen, qué crees de los jueces- robots y cómo influirán en nuestras vidas aquí o en redes sociales.

¡Hasta pronto! 💜✨

Back to top
Preferencias de privacidad

Cuando visitas esta web puede almacenarse cierta información, las cookies, en tu navegador con el objetivo de que facilitar el buen funcionamiento de la web. Puedes actualizar tus preferencias en cualquier momento pero si no permites algunas cookies puede impactar en tu experiencia de usuario. Consulta toda la política de privacidad aquí [crocal_privacy_policy_page_link]

[crocal_privacy_gtracking]Click to enable/disable Google Analytics tracking code.[/crocal_privacy_gtracking][crocal_privacy_gfonts]Click to enable/disable Google Fonts.[/crocal_privacy_gfonts][crocal_privacy_gmaps]Click to enable/disable Google Maps.[/crocal_privacy_gmaps][crocal_privacy_video_embeds]Click to enable/disable video embeds.[/crocal_privacy_video_embeds]
 
Este blog usa cookies para que funcione correctamente. Puedes definir tus preferencias de privacidad o aceptar las cookies. ¡Gracias!
error: ¡Hola! Este contenido está protegido por un encantamiento de Hermione Granger. Sigue practicando con la varita.